27 de mayo de 2024

Hallazgo de redes de canales y embarcadero prehispánicos evidencia el entorno lacustre de Tlatelolco

·         Un equipo de salvamento arqueológico del INAH interviene en un terreno del Eje 2 Norte Manuel González

·         El área coincidiría con los barrios prehispánicos de Iztatlán o Tlaxoxiuhco, al norte de la ciudad, frontera que hoy debe estar en la calzada San Simón

Constituida por 19 barrios, la antigua ciudad de Mexico-Tlatelolco contó con una compleja estructura hidráulica, como lo revela el reciente descubrimiento de redes de canales y un embarcadero que sería modificado en los primeros tiempos novohispanos.

Desde finales de septiembre de 2023, la Secretaría de Cultura federal, a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), interviene en un terreno del Eje 2 Norte Manuel González, esquina con calle Lerdo de Tejada, en la colonia San Simón Tolnáhuac, donde se proyecta un complejo habitacional.

La amplitud del predio, aproximadamente 11,000 metros cuadrados, ha permitido al grupo de especialistas, integrado por las y los arqueólogos Ignacio Forteza Saavedra, Xantal Rosales García, Georgina de la Luz Cruz, Ana Karen Guerrero Arévalo y Giovanni Castillejos, reconocer una parte de la frontera norte tlatelolca que, según fuentes históricas, coincidiría con los barrios Iztatlán o Tlaxoxiuhco, de la urbe mexica.

El coordinador de estas tareas, Tulio Cordero Hernández, anota que la evidencia material de este salvamento, la cual se ha cotejado con informes de intervenciones arqueológicas previas en las inmediaciones, corroboran lo que señalaba Luis González Aparicio, respecto a que el límite septentrional de Tlatelolco no estaría en la actual avenida Manuel González, sino unos 300 metros más adelante, en la calzada San Simón.

A través de 40 pozos de sondeo en distintas zonas del predio, los especialistas han observado rastros de sus distintas ocupaciones: de entre 1987 y 1993, cuando operó la fábrica de aceites “La Polar”, y una anterior que señala el establecimiento de “Leviatán y Flor”, fundada en 1912, por los empresarios Isaac Leviatán y Jacobo Flor, migrantes europeos que se dedicaron a producir levaduras para panaderías.

Durmientes de ferrocarril, zapatas y tubos de drenaje son huellas de esa época moderna, a la que siguen capas estériles que indican la inactividad del suelo por un largo periodo, hasta llegar a aquellas correspondientes al periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), y la transición inmediata al virreinato del siglo XVI.

Los elementos más sobresalientes de esta temporalidad son un posible embarcadero y redes hidráulicas constituidas por canales de diferentes dimensiones –que varían entre 1 y 8 metros de ancho–, los cuales debieron cumplir diferentes funciones, fuese para irrigación, drenaje o navegación, comenta Cordero Hernández.

La arqueóloga Xantal Rosales García, quien explora el citado embarcadero, de 4.8 metros por 3.1 metros, asociado a su vez a una red de canales, detalla que su sistema constructivo indica dos etapas de ocupación: “la primera, de época prehispánica, se caracterizó por el uso de piedras careadas de mayor tamaño que constituyen los muros y una escalinata para descender al cuerpo de agua; en la segunda ocupación, de las primeras décadas del virreinato, se observan muros añadidos con piedras irregulares de menor tamaño para convertirlo en un posible reservorio del vital líquido”.

A diferencia de lo ocurrido en Tenochtitlan, añade, Tlatelolco siguió siendo ocupada por población indígena, y no hubo un cambio inmediato de su modo de vida, como lo demuestra el hallazgo del entierro de un neonato a la usanza prehispánica, en posición sedente y asociado a una estructura habitacional, ya en el periodo posterior al contacto español.

Sin embargo, graves inundaciones, como las de 1555 y 1607, epidemias y otras adversidades conllevarían a una disminución de la población nativa, de manera que la periferia de la ciudad se despobló paulatinamente hacia los siglos XVII y XVIII, como refieren mapas de la época donde aparecen como llanos.

El arqueólogo Tulio Cordero concluye que, “conocer los márgenes de Tlatelolco, donde vivían las personas del pueblo, nos permite completar la imagen de esta ciudad mexica e imaginar la vida con su complejo sistema hidráulico”.