19 de mayo de 2024

EL EFECTO SHERIDAN| Por Arturo del Bosque

“Yo no creo en la grandeza. El mexicano es ignorante, violento, tonto, fanático, corrupto, ladrón, abusivo, caprichoso, cursi, temperamental, alcohólico, arbitrario, golpea a las mujeres y a los niños, idolatra el ruido, tira basura, no respeta el derecho ajeno, se pasa los altos, evade impuestos, comete todo tipo de transas, cree que la ley no es la ley y no sabe tirar penaltis. Y conste que sólo me referí a la clase alta…” Guillermo Sheridan.

Este es el pensamiento conservador, letras que dibujan y han sido la narrativa que por años se les ha achacado a los mexicanos, cuando dice que conste que solo se refirió a la clase alta, es porque la clase baja debe estar mucho mas abajo en adjetivos y descalificaciones de parte de este sujeto, acomodaticio, eterno navegante en la UNAM y discípulo consentido de Enrique Krause, válgame Dios.

Es de este pensamiento y a partir de los análisis que desde el Olimpo que habitan, los intelectuales orgánicos parieron una idea la mar de brillante, la candidatura de Xóchitl Gálvez, para la presidencia de  la república en el ya cercano 2024, válgase una remembranza de un hecho que marcó un antes y un después en la carrera política del hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador. En el año de 2005, año en el que el  presidente sufrió el embate del estado y los poderes fácticos para descarrilar su carrara política y sacarlo de la carrera presidencial del 2006, tema que se llevaría y se ha llevado mucha tinta y hojas de papel, uno recuerda de ese evento, entre otros al abogado Javier Quijano, defensor del licenciado López Obrador, una vez que concluyo el trámite con una vergonzosa derrota del expresidente Vicente Fox y demás corifeos, el licenciado Javier Quijano hacia una reflexión que cobra actualidad al día de hoy, decía el licenciado, “lo que yo daría por saber quien fue capaz de convencer al presidente Fox, de que el tema del desafuero terminaría bien para el y sus cómplices, no tenían caso, no tenían argumentos ni legitimidad, fue una aventura temeraria y torpe”, habrá alguien que no piense lo mismo de la candidatura de Xóchitl Gálvez, sin rumbo, sin estrategia, sin pueblo.

Que hay atrás de la aventura suicida de la derecha en el ámbito electoral, de por sí, una candidatura de empaque, seria y con un mínimo de profesionalismo, tendría una muy complicada misión, superar el empuje, la ola creciente de simpatía y aceptación que el ejercicio de gobierno del licenciado López Obrador, ha concitado en la mayoría de los mexicanos, según las mas diversas mediciones, esta aceptación y simpatía por el gobierno actual, estaría rondando el 70 por ciento, es una cifra inédita para un mandatario en su quinto año de gobierno, después de una pandemia , la mas letal en cien años y que produjo a  su vez, la más grave crisis económica, también de  los últimos cien años.

Detrás de la candidatura de Xóchitl Gálvez esta el desprecio que, la intelectualidad orgánica ha profesado hacia el pueblo, del que no pierden oportunidad para la mofa, el escarnio y la discriminación. Uno de ellos, de los intelectuales vividores y farsantes que ocupara la Secretaria de Relaciones Exteriores en el sexenio de Vicente Fox y protagonista, junto con éste, de el vergonzoso episodio del “comes y te vas” en el que serviles y rastreros, hicieron toda una maniobra grosera y ausente de diplomacia, para evitar que el presidente de Estados Unidos, George W Bush, estuviese en nuestro país, al mismo  tiempo que lo estaría el comandante Fidel Castro, felonía que quedo grabada y fue ampliamente conocida, el arquitecto de esta maniobra, el pedante Castañeda, en un programa televisivo se refiró a un municipio de Oaxaca, de una manera vergonzosa y vulgar, al hablar del lugar en donde una de sus hijas haría practicas profesionales, dijo, “a mi hija le toco hacer sus prácticas en un pueblo arrabalero, un lugar horrible de Oaxaca, Putla, por fortuna pudo cambiarse de lugar”, de ese tamaño el desprecio al pueblo, él es uno de los intelectuales padrastros de la diluida candidatura de la derecha, en la persona de Xóchitl Gálvez.

Otros dos lo son el ya mencionado Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, ambos personajes han vivido y medrado del erario, por décadas, justo hasta el inicio de este sexenio. Jefes de dos facciones de intelectuales, se encargaban de promover, castigar o premiar a escritores,  académicos o periodistas, a su servicio, uno de ellos, Enrique Krauze, edita la revista Letras Libres, una revista mensual, ahora digital y en papel, el otro, Héctor Aguilar Camín, edita su revista mensual también, Nexos, faltaba más, a ambos intelectuales, los gobiernos anteriores les compraban de siete a ocho mil revistas cada mes, además les contrataban para seminarios, cursos, diplomados, publicaciones especiales, etc. Todo esto con jugosas partidas del erario, como se dice coloquialmente, los tenían bien maiceados.

De estos cerebros aparentemente bien cultivados, salió la idea de la candidatura de Xóchitl Gálvez,  fue palomeada por los verdaderos jefes, Carlos Salinas, Diego Fernández, algunos oligarcas rupestres y reaccionarios, Vicente Fox y Felipe Calderón, en un plano menor, el gerente del bloque opositor, Claudio X González, los presidentes de los tres partidos nacionales que conforman dicho frente, Marko Cortez, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, son solo peones, sin voz ni voto en la toma de decisiones, la candidata no desentona, vulgar, corriente y frívola, con una sonrisa boba que parece tatuada, sin propuestas, ocurrente y falaz, ya se disfraza de indígena, como de empresaria exitosa, como la mejor ingeniera de México, según ella misma, luego es la liberal a favor de la interrupción del embarazo hasta la mojigata que se desdice, todo según el público que la escuche, tropezones, caídas y ridículo, no hay mas en la desangelada campaña de la derecha, mientras el pueblo les ve entre aburrido y divertido, tal como se ve a un perrito tratando de morderse la cola.

JESUS ARTURO DEL BOSQUE DE LA PEÑA/OPINION/SALTILLO, COAH./23 DE OCTUBRE 2023