jueves, agosto 5

¡DEMOCRACIA EFECTIVA SÍ REELECCIÓN!|Crónicas Ausentes|Lenin Torres Antonio

A propósito del anacronismo “sufragio efectivo no reelección” y la reelección de facto que vivimos con los gobiernos prianistas.

Crónicas Ausentes

Lenin Torres Antonio

Traigo a colación el tema tabú en que hemos convertido los mexicanos, cuando menos históricamente, la “reelección de nuestros gobernantes”, resumida en la emblemática frase maderista “sufragio efectivo no reelección”, y planteo la necesidad de superar el prejuicio de la “no reelección” como una de las medidas que tenemos que tomar para fortalecer la democracia en México.

El tema de la “reelección de nuestros gobernantes” pareciera que se ha olvidado el contexto histórico que la originó y las condiciones de México cuándo Francisco I. Madero la acuñó y la convirtió en el estandarte de su lucha por instalar una democracia ilustrada, contexto que tienen que ver con construir candados y condiciones legales que evitarán repetir las dictaduras que antecedieron a la Revolución mexicana, la de Santana y la de Porfirio Díaz.

Claro que esas condiciones hablan de una incipiente democracia que fue usada como un instrumento para sostener durante tanto tiempo en el poder a dichos personajes históricos de México, y que la Revolución entre comillas con la “no reelección” había puesto fin, y permitía a México entrar a la modernidad ilustrada. Y digo entre comillas, por a la postre, el sistema de un único partido, y después de un único grupo del poder factico construyeron los mecanismos paradójicamente “democráticos” para intentar perpetuarse en el poder público, y usaron la democracia para legitimarse en el poder público. Esto trajo como consecuencia el deterioro de la democracia y el sistema de partidos, el fracaso de la división de poderes y el contubernio de la clase político con el poder económico y mediático (medios de comunicación). De una u otra forma, el “sufragio efectivo no reelección” se convirtió en un adorno retórico y en un anacronismo disfuncional.

Creo que las luces de la ilustración con sus orgullosos ejes trasversales, la división de poderes y la pluralidad democrática sólo han servido para el poder hegemónico mundial neoliberal, haciendo ad hoc indistintamente según esa conveniencia, y lo vemos permanentemente en los asuntos de la geopolítico, señalan a Cuba como dictadura, pero no a China, cuestionan a Bukele por atentar contra la división de poderes, aunque está en su derecho constitucional democrático destituir a los magistrados. Es decir, la ilustración es la narrativa del sistema demoninante que permite el sometimiento y el poder mundial de una clase política oligárquica que se releva el poder “democráticamente”.

Hace por escribí un texto donde traté estos temas y lo titule “pre-juicios de la democracia” (1), donde expuse esas contradicciones, y políticas hegemónicas:

Comencé el artículo con lo que sucede al respecto en la república del Salvador, pues considero que “la historia política del Salvador es copia fiel del proceso de degradación de la política y la clase política en América Latina”, y que en cierta forma, están viviendo un proceso de regeneración del poder político y público, “por eso, un influencer cómo Bukele, por cierto muy inteligente, por encima de la clase política de los partidos tradicionales llegó primero a gobernar la capital del Salvador, San Salvador, y luego, de forma contundente fue electo presidente del Salvador, y al igual que el Presidente Obrador, tuvo y tiene enfrente, y paulatinamente “están limpiando la casa”, no tan sólo a la clase política anquilosada en las estructuras del poder legislativo y judicial, operando en contra del proceso de saneamiento de la política, y el proceso de eficientizarla para que sirva a resolver los problemas que ocasión la vida en sociedad, sino también al poder económico en contra, y ahora al impertérrito vigilante de la democracia y todopoderoso líder del mundo neoliberal los Estados Unidos, ahora preocupado porque corrieron a los «pillos» magistrados, «baluartes de la calidad de la democracia y la división de poderes» en el república hermana del Salvador, quien, «expresa su grave preocupación por la destitución de magistrados,…previamente el mandatario Bukele había expresado a la comunidad internacional que en su país estaban -limpiando la casa-«.

Creo que definitivamente la división de poderes es un mito ilustrado, pues cuando el pueblo decide y quiere, asume todos los poderes para construirse una mejor sociedad, y si tiene que ejercer el derecho de elegir al mismo gobernante porque está haciendo bien las cosas, pues no hay ley que esté por encima del poder popular del pueblo. Y siguiendo el mito, e incluso pensando que es posible que deje de ser mito y podamos hacerlo una realidad, me referí que cuando el pueblo decide y quiere otorga todos los poderes a quien quiera que lo represente para construir un mejor mundo, y, por último, apelando a la democracia, su instrumentalización, pido, apelando a mi derecho de opinar ilustradamente, que a través del voto le otorguemos el poder al pueblo para que a través del derecho pueda reelegir a sus gobernantes cuando le plazca.

La democracia, aunque un mito, debemos hacerla real y que funcione, y para ello debemos superar algunos prejuicios, pero también dejar de engañarnos sobre sus alcances y deja de usar la misma democracia como un instrumento ideológico, además de someterla a una permanente critica sus preceptos.

Uno de esos preceptos, es evitar las mayorías en aras de “la pluralidad y el equilibrio”, pensando en cuidar el sagrado equilibrio de los poderes, cuando simplemente la democracia tiene implícito y explicito que el pueblo tiene el poder para decidir si reparte el poder u otorga una mayoría absoluta, no se le puede impedir ni mucho menos acotar, está en la potestad del pueblo decidir y no “un órgano «autónomo» (INE) puede acotarlo ni preocuparse por el equilibrio de poderes y la pluralidad, y estar por encima de la potestad del pueblo, cómo le otorgó al presidente Bukele, tener mayoría en el poder legislativo, y con ello, cambiar el poder judicial por corrupto, y formar un solo poder a favor del pueblo”.

En el fondo de esta división de poderes, existe un solo Poder, y éste poder debe ser del pueblo, aun cuando el poder del pueblo tenga que luchar contra parte del pueblo que camina en sentido contrario a los intereses de las mayorías, y dificultando que Creonte haga entender que Antigona puede tener razón, pero nunca atentando contra los bienes de la ciudad.

Ayer hice un ejercicio en Facebook, con el título “democracia efectiva sí reelección”, con las preguntas: “dejemos el prejuicio de la no reelección de presidente, Estados Unidos, los países de Europa, y otros muchísimos más pueden reelegir democráticamente a su presidente y eso no significa dictadura, ¿por qué México no? …saben cuántos años estuvo Merkel en Alemania y cuántos Putin lleva gobernando Rusia… ¿Por qué ellos sí y nosotros no? ¿Qué hay democracias de primera y de segundas?”, y los resultados fueron que es un tema que está en la mente del mexicano, y que existe un porcentaje de más del 80% que está a favor de la reelección, también puedo decir que no se ve como un tema prohibido hablar, y mucho menos apelando al legalismo, dogmático. Por lo que creo que la sociedad mexicana debe comenzar hablar de la reelección de los gobernantes como un derecho del pueblo y de los individuos.

Al respecto traigo a colación un texto que escribí hace algún tiempo exponiendo el prejuicio de la reelección, para ellos me permito recordar algunos párrafos del texto que titule «La ejemplaridad y coherencia de Evo Morales y AMLO»(2):

Hay un doble rasero conque el poder hegemónico mundial trata el tema de la democracia y la reelección en el mundo, dejando la impresión que hay democracias de primera y de segunda, y por ende, ciudadanos de primera y de segunda, de está manera ese poder hegemónico mundial neoliberal sitúa la reelección en América Latina como un símil de dictadura, pensando que todo gobernante latinoamericano “encubre en la reelección una dictadura, creo que el prejuicio a la reelección en América Latina al respecto, el Imperio en su narrativa ocupa un lugar predominante, ni siquiera contraponer el uso de la reelección de los gobernantes en Estados Unidos (“máximo ejemplo de democracia”) y en Europa que es un uso legal frecuente, y hasta podríamos decir, moderno, ha podido quitarle el tufo de que todo mandatario que aspira a la reelección en América Latina es un dictador, y los ejemplos que azuza y juzga negativamente el Imperio a favor de esa narrativa genocida de dominio en América Latina son Venezuela, Nicaragua y Bolivia, como contrapuestas a «la pureza» de la corrompida democracia de los demás esbirros de la derecha que tienen a su favor en América Latina, por eso, quién puede ver en Iván Duque que la democracia dio a un ejemplar mandatario preocupado por la pobreza de los pueblos de nuestra hermana república de Colombia, quién puede ver en Bolsonaro un ejemplo de probidad y grandeza en un Brasil que bien podría estar encabezando el movimiento progresista por nuestra América Latina, quién podría ver en Piñera en Chile una derecha honesta capaz de sanar y conciliar las heridas sufrida por el Imperio, quien vivió  en carne propia, con sus muertos y heridos, las estrategias mortales de dominio del Imperio que no le importó matar a su presidente elegido democráticamente Salador Allende tan sólo por declararse de izquierda, con tal de mantener el poder en el Mundo”.

Como conclusión, vemos como en Europa un partido logra la mayoría absoluta y hace las políticas públicas, las modificaciones a la ley, que cree conveniente, y en ningún momento lo ven como un atentado “al equilibrio de poderes” y a sus gobernantes como dictadores.

Sobre la reelección, si bien Madero tuvo su justificación de evitar con el «sufragio efectivo no reelección» la vuelta de las dictaduras, la otra dictadura de facto de un solo partido (PRI) y luego de un solo grupo político (PRI/PAN) no pudo evitarla, por lo que hay que ver la “no reelección” como un anacronismo que debemos dejar en el pasado y superarlo.

Volviendo al poder del pueblo, si el pueblo ve en la praxis política de un político honestidad, capacidad y resultado, está en su justeza reelegirlo las veces que quiera el pueblo. Pero no es así, hay un prejuicio, y quizás tenga que ver con la desvalorización de nuestra condición humana, hemos tenido que soportar que nos dicten clases de democracia otras sociedades y principalmente el Imperio, quien ahora está lejos de ser un ejemplo de democracia.

Hemos tenido que aceptar que hay clases de democracias, los del primer mundo, los del segundo, tercero y cuarto mundo, ad infinitun. Ellos si pueden postularse y ser reelectos las veces que quieran, pero los demás mundos no están preparados para ejercer el poder, “esto es exclusivos de los modernos y civilizados, los bárbaros e inferiores nunca”, y raudos hemos escuchado las recomendaciones de nuestros amos y terapeutas.

Siempre he pensado que la división de poderes y la pluralidad, no se da por decreto, esto es producto de la vida humana, quienes hacen aspavientos que en México no lo hay, apelan a esa prejuicio de concebir que la división de poderes y la pluralidad deben estar antes de la experiencia humana, y vemos a «eruditos en derecho» rascarse la cabeza desesperadamente cuando leyeron descontextualizado, mi comentario que «…le otorguemos todos los poderes a AMLO para que consolide la 4T…», porque simplemente hay un solo diagnóstico que todo mexicano y toda mexicana con sentido común sabe que los últimos gobiernos neoliberales destrozaron a nuestro país a través de un saqueo «legitimado democráticamente», el pueblo los eligió, pero no para que robaran a mansalva y saquearan las arcas públicas.

Por eso apostemos para fortalecer la democracia la reelección de nuestros gobernantes y entrar en un debate nacional para su implementación.

¡Democracia Efectiva Sí Reelección!

1.-http://jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=210503_105539_512.

2.- https://cambiodigital.com.mx/mosco.php?columna=20540.

Julio 2021

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