19 de mayo de 2024

Con éxito se realizó la segunda sesión del Círculo de Lectura: Otoño de hojas caídas sobre las letras

A quienes dispusieron de su valioso tiempo el martes 12 de septiembre y  acudieron al Jardín de las Esculturas, en Xalapa, para escuchar a quien esto escribe que es escribidor, pero no escritor, mi absoluta gratitud.

Decir “algo” siempre es complicado / Decirle “ese algo” a varios oyentes es todavía más complicado, hartamente complicado…

Entonces quiero reconocer mi admiración a quienes durante 90 minutos escucharon mi kinestésico, esperpéntico y pobre lenguaje. Mi forma de pensar del cómo -según yo- me germinó la semilla para tomar el bolígrafo y dar cincelazos. Les agradezco que hayamos podido compartir que el escritor usa la virtud de las palabras. Transforma el efecto de los hechos en el lector, los hechos son los mismos, pero según las palabras elegidas, el efecto en el lector es distinto. Citamos al maestro David Toscana reiterando que “el oficio de escritor no es el de relatar, sino el de crear efectos, el de seducir”…

Compartí con ustedes amables asistentes que según yo: “las pequeñas alegrías de mi vida siempre tienen un pie fuera de la realidad”. Hablamos de la realidad. Y nos preguntamos / ¿cuál?.. Porque sabemos que hay tantas realidades de lo que lo real esconde…

“A mí no me gustaba jugar a los bomberos- cuando era niño- pero si me gustaba jugar a que era un ser con capacidad para volar”…

Entonces, por eso, les comenté que uno nunca se da cuenta cuándo germina la semilla para escribir / nomás de pronto los objetos te dicen cosas, te das cuenta que te cuentan historias -al menos- así fue en mi caso. Y entonces, uno empieza a juntar palabras unas con otras hasta descubrir una formula, hasta conseguir que las palabras que están muertas puedan respirar y transmitir emociones, hasta conseguir lectores. Porque las palabras buscan ser escuchadas, por eso a veces, las palabras gritan y se desgarran, otras veces son sutiles, pero siempre crean universos, tienen fuerza propia…

Amables acompañantes a esta charla, quiero decirles que me sentí muy halagado por la presencia de todos. Me sentí muy emocionado. Mi reconocimiento y admiración para el trabajo incansable de Nohemí Briones Guzmán, gestora cultural y mujer de letras, gracias por dejarme ser parte de estos Círculos de Lectura: Otoño de las hojas caídas sobre las letras; a las todas personas de El Jardín de las Esculturas que hicieron posible que ustedes y  nosotros nos encontramos.

Resultó muy grato haberles leído “La niña” y que encontraran en ese cortoletraje que integra mi libro INSOMNIO PARA DORMIR, tristeza, pobreza y esperanza… Y yo le agrego que tristemente si hay esperanza pero esta es esperanza fallida…

Cambiamos la moneda y leí para ustedes “El mar de tus ojos”, donde encontramos paz, amor, alegría, inspiración, confianza… “La máquina del tiempo” nos llevó al desconsuelo / el pánico y  la muerte.

De esta manera probamos los climas emocionales con los que trabaja un escritor, en este caso un escribidor. Descubrimos que se necesita ser metiche, chismoso y argüendero, como bien cita Juan Rulfo en el Desafío dela Creación, para empezar a ser escritor.  

alejandro hernández lópez