jueves, agosto 5

El prianismo y el poder económico ancestral en campaña electoral permanente

Crónicas Ausentes

Lenin Torres Antonio

Desde que la clase política prianista y el poder económico perdieron el poder público en México, planificaron, diseñaron y ejecutaron una campaña sucia contra el presidente Obrador, en lugar de entender que la única forma de competir democráticamente era y es presentando un proyecto de país alterno a la 4ª T., decidieron apostar por lo más ruin y execrable, la mentira, el infundio y los bulos en la redes sociales, pensando que podrían hacer olvidar al pueblo mexicano que no son ellos los causantes del deterioro de las instituciones y la grave crisis pública de violencia, pobreza y desigualdades que vive México; a la vieja usanza gobeliana comenzaron desde el primer día que tomó posesión el presidente Obrador una intensa guerra sucia, aprovechando el control y el contubernio que tienen con el poder mediático no dejaron pasar ningún acontecimiento por muy trivial que fuese para convertirlo en una estrategia política para desacreditar a AMLO.

Los principales medios de comunicación, editorialistas, comentaristas, “prestigiosos” periodistas, incluso, contrataron a un payaso que en el medio circense le llaman “brozo el payaso derechoso” y un experto en montajes, “el periodista rambo” Loret de Mola, además contrataron tiempo en las redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, entre otros, en suma, invirtieron cantidades inmensas de dinero para la difamación, la mentira, el engaño, la diatriba. Por ejemplo, hicieron de la compra del avión presidencial, un problema que intentaron revertir y reasignar el problema a AMLO, tratando de olvidar que la compra de ese lujoso avión presidencial echa por los inconscientes presidentes Calderón y Peña Nieto, quienes hacen esa compran habiendo tantas necesidades de un pueblo abandonado y marginado por sus políticas, esa frivolidad la oposición quiso obviarla y evadirla, tratando de poner el problema en la venta del avión presidencial, posteriormente, intentaron usar otros temas, como el lamentable asesinato de la niña Fátima, entre otros. Pero principalmente, el tema que trataron de usar para desgastar al gobierno de Obrador fue los muertos y enfermos por la pandemia del coronavirus y el covid19, un problema de salud mundial, que la enferma oposición a la 4ª T. trataron de ignorar, ocultar, sus connotaciones mundiales, y que la crisis sanitaria del coronavirus agarró desprevenido al mundo entero, y países como el nuestro, con sistemas sanitarios y hospitalarios deteriorados insuficientes para atender semejante problema mundial de salud,  por ejemplo, los 6 pasado ominosos sexenios neoliberales prianistas lograron dotar a los hospitales “la gran cantidad” de 4000 Unidades de Cuidados Intensivas, y hacer frente con eso a la mortal pandemia del coronavirus que aún vive el mundo, era un despropósito y una burla, incluso, países como el poderoso imperio norteamericano recibió la pandemia con 100000 UCI, y pese a ello, ha sido unos de países con la mayor mortandad. Como ven estos apátridas opositores a AMLO en lugar de sumarse, ocupar su tiempo y recursos, en paliar el grave problema de la pandemia de coronavirus decidieron mejor hacerse un lado y usarla como un arma política. Lo último, tergiversar el pronunciamiento que hizo el presidente Obrador sobre la clase media, haciendo esa clase política opositora generalizaciones falaces, y tratando de evadir que a la clase media que se refiere el presidente Obrador son ellos, esa parte de la clase media que ha formado parte de la red de complicidades que mantenían el status quo del poder político y económico de los pasados regímenes, y que fueron utilizados como instrumento para la guerra sucia contra AMLO.

La memoria histórica de México está intacta, el pueblo sabe quienes son los responsables de la crisis pública que aún vive México, un pueblo que probó la libertad jamás volverá a la esclavitud ni a la servidumbre de esa clase política, y lo demostró este 6 de junio de 2021, ratificando la 4ª Transformación Pacífica de México, haciendo fracasar toda la campaña sucia de esa apátrida clase política y económica, que aún no quieren reconocer ni aceptar, que por salud mental y porque México lo necesita, sería lo primero que debieron hacer si es que son demócratas. Pero las vísceras, sus complejos, su ignorancia, y principalmente porque defienden intereses particulares y no los de las mayorías, desafortunadamente no lo hicieron ni creo que lo hagan. Ahora vemos reunidos a “los triunfadores” dirigentes del PRI, PAN, y PRD para ratificar su desnaturalizada alianza y blinden a México de “las ocurrencias” del presidente Obrador, como la “ocurrencia” de servir a los más necesitados, a nuestros ancianos, a nuestros jóvenes, de generar políticas públicas honestas y transparentes, a ocupar el erario público no para los bolsos de los políticos sino para programas sociales y de crecimiento económico. Pero no es así, esta oposición apátrida está empeñada en transmitir otra realidad, y enceguecidos por la avaricia y la ambición de poder, no distinguen los temas comunes de la agenda nacional donde no hay colores, ni ideologías, ni el “yo”; y si el “nosotros”, como es el problema de la violencia, la pobreza, la marginación y la marginación. Pero no, desafortunadamente sus limitaciones los ubican en una campaña opositora permanente, no entienden que después de la votación viene el acuerdo, el consenso, la propuesta, y no el “no” como su monosílabo preferido y el lenguaje de lucha y estandarte.

Si bien es cierto, nuestra democracia es nueva, México vivió toda su vida independiente en una simulación de democracia, la legalidad electoral era lo principal para legitimar el poder público, dejando a un lado la legitimidad ciudadana que se construye en el día a día, en la construcción de mejores sociedades, en la solución de los problemas que conlleva la vida en sociedad. Aprender a ser demócrata implica aceptar que la democracia no es el acto electoral, y que se aprende y se refleja en la vida cotidiana de los ciudadanos y de la clase política.

Hoy estamos ante una clase política opositora que quiere seguir haciendo campaña electoral y  continuar la guerra sucia, usando los métodos fascistoides gobelianos de “repetir hasta la saciedad una mentira” hasta “convertirla en verdad”, no entienden que es tiempo de hacer democracia, y que no deben usar la política como una práctica de marketing, que llegó la hora de hacer política como el debate de la ideas, de regenerar y democratizar a sus vilipendiados partidos políticos, en construir un sistema de partidos políticos democráticos y alejados del poder económico, incluso, de tener la decencia de renunciar a sus cargos y a seguir dirigiendo sus partidos políticos, en todo país civilizado y democráticos los dirigentes que fracasan en los procesos electorales lo primero que hacen es poner a disposición de sus partidos políticos sus cargos de partidos y de representación pública, y lo hacen, por conciencia moral y ética, y coherencia democrática; pero estos, los vemos celebrar sus derrotas, no darse cuenta del rechazo del pueblo a su megalomanía de poder y a la vieja usanza de la cultura del engaño y la corrupción, y continuar sin proponer absolutamente nada para enfrentar los graves problemas que vive nuestro México.

México es otro, y su futuro depende, desafortunadamente también de la regeneración de esa clase política opositora a AMLO, de crear un sistema de partidos políticos democráticos y alejados del poder económico, de la consolidación de la transición hacia una democracia verdadera, y que la 4ª T. se entienda como el lugar común donde debemos transitar todos, de la regeneración del poder mediático.

La vuelta al pasado nunca será una opción, y el pueblo mexicano los sabe.

Junio de 2021

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