19 de agosto de 2022

Aquellos días del gobierno legítimo en Orizaba| por Belén Larrínaga

Fue en enero del 2007 cuando recibí la invitación de participar como responsable  del módulo de credencialización para los simpatizantes del gobierno legítimo en la ciudad de Orizaba. La invitación me fue hecha por un entrañable compañero, Fidel  Robles Guadarrama, quien en aquella tarde apoyaba las labores de la compañera Ivon Cisneros, actual diputada federal por Morena, para implementar los módulos  de credencialización en todo el estado de Veracruz, y quien había sido designada  por la compañera doctora Assa Cristina Laurell, secretaria de salud en el mismísimo gobierno legítimo de AMLO. Pero de igual manera, fue el compañero Plinio Soto,  quien trabajaba en el legítimo y tenía una relación política estrecha con el  compañero Fidel Robles, el que respaldó mi incorporación como responsable de los  módulos.

Después de una breve capacitación en Orizaba, a la cual asistió la propia  compañera Asa Cristina Laurell, iniciamos las jornadas de credencialización en el  Parque Castillo, en horario de 9 de la mañana a las 7 u 8 de la noche, dependiendo  de la participación de la gente y también del clima, que en ocasiones no nos dejaba  instalar.

Inicialmente fueron dos módulos los que se instalaron, uno que se quedaba fijo en  el Parque Castillo y que lo atendían las compañeras Julia Herlinda y Mónica Patricia. El otro módulo poco a poco se volvió itinerante y lo atendía junto al compañero Luis  Alejandro Morales. Con este módulo caminamos los primeros meses por los  municipios del distrito federal XV, e incluso a otros municipios que, sin ser del  distrito, nos invitaron para hacer jornadas de credencialización. No omito mencionar a mi padre Cosme Larrinaga, quien nos apoyó desde un principio, como organizador y agitador.

Son muchas las anécdotas que podría contar de la tarea que tuve como responsable de los dos módulos. En esas jornadas conocí a los primeros compañeros que sin vacilación alguna acudieron a sacar su credencial desde el primer momento y refrendaron con ello su adhesión al movimiento. De ellos me vienen a la mente los  compañeros Jesús Palacios, Agustín Castro, Roberto Miñón, Ángel Flores e Ismael Carreón, quienes ya no están con nosotros pero dejaron su ejemplo de compromiso  y lucha.

Recuerdo también a los que siempre están apoyando, desde hace muchos años,  incluso desde antes de 1988, y que estuvieron en el módulo, platicando y dando  fuerzas: los compañeros Guillermo García y Bartolo Sánchez. De igual forma las  compañeras Lupita Téllez y Teresa Franco, quienes todos los días pasaban a  vernos y a darnos ánimos, y junto a sus familias repartían volantes con nosotros.  Con estima recuerdo a muchos otros compañeros y compañeras: Víctor Moreno,  Rodolfo Parra, Lourdes Torres, Maximino Antonio, Marco Antonio Flores, y tantos a  quien les debo agradecimiento por su apoyo.

La meta que teníamos como gobierno legítimo era lograr una credencialización de  150 diarios, a fin de alcanzar un total de 40 mil en todo el distrito XV. A veces había  días muy buenos, pero de igual forma tuvimos días complicados que se agudizaban  por el corte de luz que nos hacían por parte del ayuntamiento, por los gritos y los insultos de muchos que en ese entonces eran defensores acérrimos del PRI y el PAN. Pero ni las burlas ni nada hicieron estragos en nuestra esperanza. Seguimos todos los días, instalábamos el módulo, la carpa, las mesas, la computadora, la  cámara, la impresora, repartíamos volantes, invitábamos a la gente a organizarse, a luchar, a no rendirse pese a haber sufrido el fraude electoral.

Fueron tiempos difíciles, en una ciudad que algunos decían que siempre sería  conservadora y que nunca votaría por nuestro presidente Andrés Manuel. Difíciles  días también por la falta de apoyo de los que eran, se supone, aliados, y que, desde  sus oficinas en los palacios municipales o sus negocios negaban todo apoyo al  movimiento.

Quienes estuvimos en aquellas primeras jornadas de organización popular que  representó el gobierno legítimo, lo hicimos con clara convicción de que era  necesario dar los pasos necesarios para organizar el amplio movimiento que se  había expresado en el 2006 en torno al proyecto de nación que presentó Andrés Manuel. Y al final lo hicimos, dimos esos primeros pasos pese a todos los  obstáculos, tuvimos éxito: el movimiento siguió adelante.

A los meses los módulos se diversificaron y otros compañeros entraron al relevo.  Conozco desde ese tiempo, y desde antes, a casi todos y todas los que han pasado  por el movimiento en sus diferentes etapas. Es un gusto sentirme parte de ese  amplio movimiento que desde aquellas jornadas de organización en torno al  gobierno legítimo fue madurando hasta lograr la victoria en 2018.  Ahora el reto es el futuro: que siga el movimiento, hacia el pueblo y para el pueblo.